Pilar Aymerich, Premio Nacional de Fotografía, por su trayectoria "a pie de calle" desde la década de los 70

   "Es un momento peligroso, la derecha está creciendo", asegura la galardonada

   MADRID, 22 Oct.

   El jurado del Premio Nacional de Fotografía ha galardonado en la edición de este año a Pilar Aymerich, quien ha alertado sobre la necesidad de "mejorar cosas en un país democrático en un momento peligroso en el que la derecha está creciendo".

   "Esta sociedad en general aún tiene cosas que mejorar dentro de un país democrático, sobre todo en estos momentos en que parece que la derecha aumenta. Es un momento un poco peligroso y hay que estar muy vigilantes para que todos los derechos de las personas sean respetados", ha señalado en declaraciones a Europa Press la galardonada.

   El jurado ha justificado el fallo por la trayectoria de Aymerich "en el ámbito de la fotografía a pie de calle, desarrollada a partir de la década de los setenta, que plantea cuestiones acuciantes en la realidad social y política tardofranquista, que aún hoy son de relevancia".

   El premio, concedido por el Ministerio de Cultura y Deporte, está dotado con 30.000 euros. El fallo también ha destacado que se reconoce a "una obra que germina desde una noción ética en la que la fragilidad es el punto de partida de una narración fotográfica".

   Aymerich ha explicado con humor que el jurado del Premio Nacional no le ha conseguido contactar en el transcurso de más de una hora y se ha generado cierto 'nerviosismo'. "Estaba en el Museo Arqueológico comiendo con el director y había cerrado el móvil. Ha sido justo llegando al estudio cuando me han enviado un mensaje diciendo que me estaban intentando localizar: es la vida del fotoperiodista", ha señalado entre risas.

   También se ha referido a su labor como feminista en los años 70, que no sabría si calificar como pionera. "Hay muchas mujeres que en aquella época fueron pioneras y yo participé de ello. Entonces, declararse feminista no era tan fácil, había muchas mujeres que no lo hacían por miedo, sobre todo dentro del mundo periodismo", ha lamentado.

   Tras reconocer que este premio es "una ilusión inmensa", ha apuntado que desconocía la dotación económica, pero que "igual termina yendo parte a una cámara nueva". "O hago un arreglo en el estudio, porque aún continúo ampliándome todas mis fotos y me voy a comprar un súper papel", ha concluido.

   Aymerich (Barcelona, 1943) estudió en la escuela de arte dramático y en Londres se introdujo en el campo de la fotografía. Amplió después sus conocimientos técnicos en París, especializándose más tarde en el reportaje y retrato fotográfico.

   Comenzó su carrera profesional en 1968 en Barcelona colaborando con la agencia CIS en una época en que aún existía censura. Su labor como fotógrafa de calle logra mayor presencia a partir de 1975, en consonancia con la visibilidad que adquieren los movimientos sociales después de la muerte de Franco.

   Su trabajo gráfico ha ido apareciendo a lo largo de los años en diversas publicaciones periódicas como Triunfo, Destino, Cambio 16, El País, Fotogramas o Qué Leer.

   Pilar Aymerich incorpora a su propia praxis los planteamientos y reflexiones feministas, algo realmente inusitado en el panorama de aquellos años en España. Desarrolla su propia militancia y fotografía desde dentro las principales acciones y demandas del movimiento (huelgas, concentraciones, manifestaciones, etc.).

   Sus imágenes suponen una deconstrucción radical de la práctica del fotorreporterismo moderno: primero se mezcla con el ambiente, entiende la situación y luego la fotografía.

   Ha colaborado en publicaciones dedicadas a mujeres catalanas como Montserrat Roig, Federica Montseny, Mercè Rodoreda, Caterina Albert o Maria Aurèlia Capmany y que han tenido su reflejo en diversas exposiciones. Desde 1974 ha colaborado en diversos programas de medios audiovisuales como TVE.

   También ha realizado una labor pedagógica enseñando fotografía a los jóvenes y en el Instituto de estudios fotográficos de Cataluña. Parte de su obra fotográfica fue adquirida por el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía en 2018. En 2005 recibió la Cruz de Sant Jordi.

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