Los turistas ingleses que no se hayan precipitado por ningún balcón durante su estancia en España, serán puestos en cuarentena a su regreso al Reino Unido


    Después de unas duras negociaciones ante el anuncio hecho ayer por el primer ministro británico, que pretendía imponer una cuarentena a todos los hijos de la Gran Bretaña que hubiesen pasado unas vacaciones en España; se ha logrado que se rebajaran las exigencias. De este modo, aquellos que hayan seguido llevando con orgullo el deporte favorito de los británicos más allá de sus fronteras, el balconing, estarán exentos de tener que pasar por la cuarentena, mientras que quienes no hayan demostrado exportar allende las fronteras de Gran Bretaña las tradiciones que han dado a conocer al mundo entero al país, serán obligados a pasar quince días encerrados en sus casas bajo supervisión médica y sin contacto exterior.

    Por todos es sabido que la estrategia escogida por Inglaterra en un primer momento ante el coronavirus fué la de la inmunidad de rebaño. Al parecer siguen ateniéndose a criterios tan científicos como infalibles para decidir desde qué países y quienes deberán hacer cuarentena.

    El balconing se ha convertido en una tradición veraniega que Gran Bretaña ha exportado al mundo, especialmente a países como España, en los que no se puede decir que ha comenzado la temporada de verano hasta que cae el primer inglés desde un balcón. Por ese motivo se ha llegado al acuerdo de ser benevolentes con quienes perpetúen la tradición, entendiendo también que se trata de una estirpe de ‘hombres y mujeres fuertes,capaces de resistir cualquier virus. Hombres y mujeres que se hacen cubatas con el gel hidroalcohólico y que llevan tal tasa de alcohol en su organismo que es imposible que ningún virus sobreviva en él.’