Guterres dice que el plan para retirada de mercenarios y tropas extranjeras es un "pilar" para el alto el fuego en Libia

MADRID, 12 Oct.

El secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, ha aplaudido el acuerdo logrado la semana pasada por la Comisión Militar Conjunta (JMC) para un plan de acción de cara a la retirada de Libia de los mercenarios y tropas extranjeras desplegadas en apoyo a las distintas partes en conflicto.

El portavoz de la Secretaría General de la ONU, Stéphane Dujarric, ha destacado que el plan "es un pilar para la aplicación del acuerdo de alto el fuego de 2020" y ha aplaudido la "unidad de propósito" en el seno de la JMC, integrada por cinco representante de cada uno de los bandos.

Así, ha pedido "a todos los actores libios e internacionales" que "trabajen para la aplicación de este plan de acción" y ha mostrado su confianza en que el despliegue de un equipo de miembros de la ONU para supervisar el alto el fuego "contribuya a crear las condiciones para la aplicación exitosa del plan de acción".

Por último, Dujarric ha incidido en un comunicado en que "el secretario general reitera el firme compromiso de Naciones Unidas a apoyar al pueblo libio". La JMC fue creada por el antiguo Gobierno de unidad, encabezado por Fayez Serraj, y las autoridades asentadas en el este, que cuentan con el apoyo del general Jalifa Haftar.

El país africano cuenta desde marzo con un nuevo Gobierno de unidad liderado por Abdul Hamid Dbeibé tras un proceso de conversaciones para unificar las administraciones, después de que las autoridades asentadas en Trípoli repelieran el año pasado la ofensiva lanzada por Haftar y tras un proceso de conversaciones que incluyeron un acuerdo de alto el fuego.

El nuevo Ejecutivo tiene entre sus principales objetivos la organización de unas elecciones legislativas y presidenciales previstas para el 24 de diciembre, si bien en las últimas semanas han surgido tensiones en torno a la legislación electoral y un posible aplazamiento de las parlamentarias.

Con estos comicios se esperaba dar carpetazo a la crisis institucional abierta en 2014 y a la inestabilidad que sufre desde la captura y ejecución en octubre 2011 del entonces líder libio, Muamar Gadafi, tras un levantamiento popular en su contra que derivó en una rebelión armada.